viernes, 30 de noviembre de 2018

Jacques Lacan, el psicoanalista mas controvertido


BIOGRAFÍA 





Jacques-Marie Émile Lacan nació el 13 de abril de 1901 en París, Francia. Estudió medicina y se especializó en psiquiatría en el Hospital Sainte-Anne en París. En 1934, poco después de defender su tesis sobre la psicosis paranoica y su relación con la personalidad, Lacan fue invitado a unirse a la Sociedad Psicoanalítica de París.
En las primeras etapas de su carrera, desde 1926 a 1953, Lacan pasó de realizar un tipo de  tratamiento psiquiátrico convencional a la terapia psicoanalítica. En 1936 publicó el estadio del espejo“, que fue la primera contribución oficial de Lacan al campo del psicoanálisis. El ensayo se refiere a los niños de 6 a 18 meses y el momento en que un bebé reconoce su propia imagen en el espejo, no viendo la imagen como un mero reflejo sino como que se percibe a sí misma como ser. Esto, según Lacan, conduce a la formación del ego y actúa como un estimulante para el desarrollo del niño.
El estadio del espejo implica un estado de incomprensión para el niño, que resulta en un proceso de alienación, lo que lleva al niño a un estado imaginario. Esta teoría del estadio del espejo se desarrolló más adelante para representar el desarrollo general de la personalidad, percepciones y comportamientos de un niño.
En 1936 presentó un documento titulado “El estado del espejo: la teoría de un momento estructural y de desarrollo en la construcción de la realidad, concebido en relación con la experiencia psicoanalítica y la enseñanza”, donde Lacan identifica el Ego como una representación del narcisismo primario, que se opone a la realidad y resiste el tratamiento. Identificó tres tipos de realidad en este trabajo: lo psíquico, lo simbólico externo y lo real.
Lacan escribió y realizó numerosas conferencias sobre sus teorías, e incorporó una serie de disciplinas en sus teorías, incluyendo la lingüística, las matemáticas, el arte, la literatura y la filosofía. Renunció a la Sociedad Psicoanalítica de París en 1953 como resultado de la controversia en torno a sus métodos, y ayudó a desarrollar la Sociedad Francesa de Psicoanálisis con otros disidentes. En 1964, se estableció la Escuela Freudiana de París, que más tarde se reorganizó y pasó a llamarse Escuela de la Causa freudiana.
Permaneció como una de las figuras más influyentes en los círculos académicos de París durante la mayor parte del siglo XX. Sus ideas han tenido una gran influencia en la teoría crítica, la teoría literaria, la filosofía francesa, la sociología, la teoría feminista, la teoría del cine y el psicoanálisis clínico.

Aportes a la Psicología 

Desarrolló la “Teoría de los Tres Órdenes”: lo Imaginario, lo Simbólico y lo Real. La teoría forma la columna vertebral de la subjetividad psíquica según Lacan, y toda su carrera giró en torno al desarrollo de esta teoría.En esta teoría Lacan reasigna el Yo, Superyó y Ello de Freud y los identifica según el orden simbólico, el orden imaginario y lo real.
  • El orden imaginario consiste en la forma en que percibimos a los demás, cómo notamos lo que quieren decir cuando se comunican con nosotros y la forma en que percibimos desde la perspectiva de otra persona. Esta idea es central para la “formación del yo” en el “estadio del espejo”.
  • El orden simbólico fue la segunda idea en la teoría. Lacan describió como el orden de los símbolos, ilustraciones e imágenes, donde el individuo se forma como un sujeto. Sostuvo que el subconsciente se rige por el orden del significante en oposición a los deseos reprimidos que era una creencia común en la época.
  • Lo real es mucho más difícil de entender. A lo largo de la década de 1960 hasta su muerte, el real asumió cada vez mayor número de aspectos y asociaciones. es aquello que no se puede expresar por el lenguaje, lo que no se puede decir, no se puede representar. Desde la perspectiva lógica y en relación a la noción de escritura, Lacan lo referirá a “lo que no cesa de no escribirse”.

Lacan redefine la práctica del psicoanálisis cuando rechaza la denominación de “paciente”para quien sufre de problemas psíquicos, sosteniendo que el supuesto paciente es protagonista durante la terapia y debe adoptar un rol activo respecto a sí mismo, convirtiéndose en “analizante” de su propio pensamiento.

 El psicoanalista reflexiona con el analizante el discurso para que este llegue a replantearlo y realice un procesamiento de reconocimiento y verbalización de los recuerdos traumáticos que durante la dolencia se han encontrado reprimidos en lo inconsciente, quedando así curado como resultado de su propia acción, aunque en presencia transferencial. Los métodos de Lacan fueron muy criticados, y fue expulsado de la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1953

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En el momento de su muerte en 1981, Lacan se había convertido en una de las inteligencias más dominantes y controvertidas en el mundo. Su trabajo tiene un profundo impacto no sólo en la filosofía y el psicoanálisis, si no también en la literatura e incluso los estudios de cine.




Estadio del  Espejo 

Según  Hazard y Searle, Lacan basa su teoría en la observación de un niño en etapa inicial, quien  superado en inteligencia instrumental por el chimpancé, reconoce ya sin embargo su imagen en el espejo. La edad en cuestión va desde los seis a los dieciocho meses y Lacan observa que el reconocimiento va acompañado siempre de una expresión narcisista  de júbilo por parte del niño.  A los seis meses el niño no coordina su cuerpo lo suficiente como para dominar su postura; sin embargo, si tiene un espejo cerca puede sentir interés como para gatear o arrastrarse hasta encontrar una posición que le permita obtener del espejo lo que Lacan llama una imagen instantánea de su mismo.
            
 Lacan analiza el contraste entre la impotencia motriz y la dependencia de la lactancia, por una parte, y el hecho de que su imagen especular sea animada jubilosamente por otra.  Analiza la  biológica prematura del niño y su desvalidamiento para introducir la noción del cuerpo fragmentado y el deseo que lo anima para encontrar feliz el término lacaniano.  Tenemos a un niño que cuando se mira en el espejo, se mira con sus ojos que no están afectados por la prematuración y se observa; de acuerdo a Lacan  su expresión es jubilosa.  Y es que reconoce su imagen ante el espejo, encontrando aquí el punto clave: aquel que el niño mira y reconoce, ese que tarde o temprano descubrirá que es él mismo, o su imagen, no sufre de descoordinación, no tiene el cuerpo fragmentado.
         
  En efecto, ese otro que le mira tras el espejo y que le cautiva, pronto aprenderá que es él, es la imagen del yo.  La primera identificación dice Lacan, imaginaria pero que irá constituyendo el yo del ser humano.  Sin embargo, al mismo tiempo que imaginaria, esa primera identificación es en sí el lazo entre el niño y el otro que aun si fuese  él mismo está afectado por la simetría especular, condición que luego se reproducirá en los sueños; en tercer lugar, aquel que se reconoce como yo no está afectado de mis limitaciones.  Aquí según Lacan es la matriz del yo ideal; y eso jamás se alcanza, ese lugar tras el espejo en el que todo va bien solo podrá tenderse asintóticamente
             
Punto ideal y todas las identificaciones que vendrán luego: cualquier otro a quien yo ame en algo, aquel a quien vea con buenos ojos, estará para mí en el lugar de la imagen alienante en la que confluyen mi ideal del yo y mi cuerpo sin fragmentar.

 En el plano literario existen  autores que han  enmarcado sus obras dentro de un plano psicológico y  siendo esta clase de textos de nuestro particular interés, haremos referencia a Peter Pan y su tragedia como ser humano que  parte del hecho de que fue el niño que no quería crecer o Lewis Carroll, el adulto que se negaba a que crecieran las niñas que como Alice Liddell, eran su devoción en el entorno de sus labores como profesor de matemáticas enla Universidad de Oxford.






         SABEMOS REALMENTE QUÉ DESEAMOS? ¿POR QUÉ NOS             SENTIMOS DESDICHADOS CUANDO NUESTROS DESEOS SE CUMPLEN? 


Si nos acercamos al pensamiento y el estudio de Lacan con el crédito otorgado a cualquier filósofo riguroso uno que muestre y demuestre los conceptos que utiliza más que como un psicólogo esotérico y algo chiflado, incluso podríamos aprender un par de cosas sobre la naturaleza de nuestro deseo.
En principio, todos vivimos en el entendido de que somos seres racionales, más o menos lógicos, o en términos más formales, "sujetos del conocimiento". Para Lacan, sin embargo, somos "sujetos del deseo". Ahora bien, ¿a qué se refiere Lacan con deseo? ¿Se trata solamente del deseo sexual? En absoluto: uno de los maestros de Lacan fue un insigne estudioso de Hegel, Alexandre Kojève; a su seminario (que dedicó a comentar frase por frase la Fenomenología del espíritu de Hegel) asistieron también personalidades como  Merleau-Ponty y Raymond Queneau cuenta la leyenda que Sartre llegó a tomar también ideas de este seminario. Para Kojève, estudioso de la filosofía oriental y a menudo llamado "marxista de derechas", la historia humana es la historia del deseo. Mejor dicho, la historia de los deseos conforma lo que conocemos como la Historia con mayúsculas. Existe una leyenda contada en muchas ocasiones en forma de chiste que dice que, a la muerte de Kojève, vieron salir a un jovencísimo Lacan del estudio de su maestro. Es una forma de describir, al menos, el impacto que la dialéctica kojèviana tuvo en Lacan y sobre cómo el futuro psicoanalista llegaría a explicar el deseo de forma dúctil y móvil y ciertamente a menudo contradictoria como el deseo mismo.
Tomando lo mejor del pensamiento de su época (el psicoanálisis freudiano y la lingüística saussuriana), Lacan se propone leer la obra de Sigmund Freud con la misma paciencia y dedicación que el viejo Kojève tuvo por Hegel. A través de este cruce de caminos llegó a la proposición de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Esto no quiere decir que el inconsciente de cada uno funcione como la gramática de la lengua que habla ni que el inconsciente sea una función completamente autónoma, un huésped extraño de la conciencia: quiere decir que el inconsciente no deja de manifestarse, de "hablar" a través de nuestras palabras, nuestros actos y gestos, así como de participar en la lógica de nuestras aversiones y atracciones. El deseo no es un "objeto" del pensamiento ni una cosa que se pueda conocer, sino que es una expresión del ser mismo: el hecho de ser tú quien quiera que seas te hace ser deseante.
¿Pero es posible conocer nuestro propio deseo? Para Lacan, en realidad, no hay forma de no vivir sujetos a los movimientos de nuestro deseo. ¿Y cómo conocerlo, cómo expresarlo? Otra respuesta rápida: nuestras palabras indican a menudo a pesar de nosotros o de nuestras intenciones la dirección de nuestro deseo. Los "actos fallidos", las homofonías, el creer oír una cosa cuando nos dicen otra, todos los gestos comunicativos son interpretables en términos de deseo; pero para darle un marco un templum, en el sentido de un marco en el cual se da la interpretación de los designios celestes en las religiones paganas a la interpretación es necesario un ámbito clínico donde un sujeto dé rienda suelta a su deseo en un territorio verbal: la "cura por la palabra" que revolucionó la psicología a principios del siglo XX y la descripción del inconsciente freudiano se nutrían del rigor y también de algunos esquematismos estructuralista para desarrollar una forma de escucha clínica en la cual los analizados pueden conocer y reconocer la dirección de su deseo. La experiencia analítica es la forma práctica y viva de algo que puede leerse en Lacan, pero que sólo se completa al evidenciarlo: que aquello que pensamos que es "real" en realidad nos aleja de nuestro deseo.
En una fórmula sucinta, podría decirse que el deseo es la causa y la solución de todos nuestros problemas: cuando deseamos algo ,a grandes rasgos estamos "extrayendo" un elemento muy particular del mundo y prestándose una gran cantidad de atención. El desear supone una falta, la cual el elemento objeto del deseo, o su posesión, habrían de llenar. El problema es que apenas tenemos aquello que deseamos, no lo deseamos más o deseamos algo que nunca se nos hubiera ocurrido desear.  Lo que indaga la clínica analítica no es sobre la moralidad de nuestro deseo, sino nuestra relación con él.

 ¿Por qué elegimos parejas dañinas? Tal vez porque tenemos interiorizada la consigna de ayudar a los inocentes, lo que puede hablar de un superyó sano, pero de una vida amorosa insatisfactoria. ¿Es que no podemos ser fieles a nuestros deseos? ¿Nuestro inconsciente rige, como si se tratara de la fuerza del destino, todas nuestras elecciones? No es eso, sino que la naturaleza misma del deseo es móvil y cambiante: es lo vivo de nuestra vida.
 Es necesario dejar de tocar, en favor de la brevedad, algunos suculentos temas en torno al deseo en Lacan. ¿Por qué dice que las mujeres no existen, o que no existen en realidad las relaciones sexuales puesto que cuando nos acostamos con alguien en realidad nos exponemos a vivir nuestra propia fantasía por intermedio del cuerpo del otro, etc.?
 Lo cierto es que el deseo forma el hilo conductor de las diferentes etapas del pensamiento de Lacan: un saber vivo que se expresó de manera privilegiada en sus seminarios orales y en su práctica clínica. 



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